¿Es “The Office (USA)” la mejor sitcom para ver durante esta pandemia?

Por Victoria Bega

Somos muchos los que hemos aprovechado los momentos en casa que digamos –ejem– nos regala esta pandemia para ver series que teníamos en nuestra lista de pendientes e incluso revisitar alguno de nuestros comfort shows.

El confinamiento, los toques de queda y en general el momento histórico en el que vivimos tiene muchas cosas malas que el telediario insiste en recordarnos incansablemente pero hay que buscar el lado bueno de las cosas y es que, si escarbas en toda esa maraña de sentimientos de mierda, de desazón e incertidumbre te topas de bruces con algo que normalmente no tendríamos tan al alcance de la mano: tiempo libre.

Dunder Mifflin por Pam Beasly

Cuando en 1918 la mal llamada “Gripe española” la lío parda a niveles similares que el Covid-19 la gente también tenía tiempo libre pero no tenían plataformas como Filmin, HBO, Netflix o Amazon Prime –tomemos un momento para agradecer su existencia, por favor– y seguramente dedicaban su tiempo libre a cosas que ahora ni siquiera forman parte de nuestra rutina.

Ahora nuestra vida es otra y las escenas finales de nuestro día a día seguramente puedan resumirse en: cenar, buscar qué ver en las diferentes plataformas, darle al play y tirarnos en el sofá –con una copa de vino en la mano algún día que otro, para qué nos vamos a engañar– dispuestos a pasar un rato con nuestros personajes favoritos.

Pero, seamos honestos, la escena “buscar qué ver en las diferentes plataformas” no siempre nos lleva el tiempo que nos gustaría. Lo cierto es que no es fácil encontrar esa serie, película o documental que se adapte a nuestro estado de ánimo y acabamos malgastando una hora –en la que nos acabamos la copa de vino– buceando en los diferentes catálogos y consultando Filmaffinity o IMDB en busca de inspiración divina.

A veces no acertamos, pero otras, damos con una serie que nos puede acompañar durante meses haciendo nuestras noches más livianas y dejando la parte “buscar qué ver en las diferentes plataformas” como escena eliminada.

Una de las mejores opciones para eliminar esa escena de nuestro a día a día durante un tiempo es The Office (USA).

Sus 188 episodios ocuparán tus noches casi sin que te des cuenta, los escasos 30 minutos de duración de cada uno se convertirán en la excusa perfecta para ver uno tras otro y spoiler alert: cantarás –y bailarás– la intro como un idiota en cada uno de ellos.

The Office, la serie más vista durante 2020

The Office es una comedia que se ríe de todo y de todos y no es de extrañar que lo que más nos apetezca sea precisamente eso: reírnos, desconectar, pasarlo bien y dejar de pensar si nos quedan suficientes mascarillas para pasar la semana o tenemos que ir a volver a comprar otras tantas.

Pese a ser una serie relativamente antigua –de esas que fueron creadas para emitirse en la televisión allá por 2005– ha resultado ser un salvavidas perfecto para el momento en el que vivimos.

Pero, ¿por qué tiene tanto éxito una serie que se centra en la vida de gente corriente que trabaja de ocho a cinco en una empresa de papel?

Mockumentary o falso documental

El formato en el que está rodada la serie es uno de sus principales atractivos; el término mockumentary viene de la unión de las palabras inglesas «mock» (burla, falso) + «documentary» (documental) y su función es hacernos creer que lo que nos muestran en pantalla es real, aunque no lo sea.

Lo mágico de este formato es que la cámara también participa en la historia, le da forma, acompaña la emoción del personaje e incluso la acentúa, interfiere en la trama, nos acerca a la vida en la oficina. El mockumentary no necesita de aditivos. No requiere de risas enlatadas, ni de música añadida en post-producción. Lo que vemos, es lo que hay.

Cuando vemos ficción, estamos abriendo una ventana que da a la vida de otros y que podemos ver sin miedo a ser vistos.
En este caso, la cámara está ahí, el equipo de rodaje está ahí y todo el mundo lo sabe. Nos colamos en la vida de todas esas personas que trabajan en Dunder Mifflin pero ellos están influidos por nuestra presencia, nos miran a través de la cámara, los escuchamos gracias a los micrófonos, les quitamos la privacidad, tenemos una conexión directa e inmediata entre personaje y espectador.

El proceso creativo

Una de las cosas que hacen especial a The Office es el hecho de que parte de los actores también son guionistas, showrunners, productores o están en mayor o menor medida ligados al proceso creativo en el sentido más amplio de la palabra.

Para los guionistas no había nada que no se pudiese hacer. No había límites, nada estaba mal, todas las ideas eran buenas. Si no tenían algo claro, los actores aportaban. Si querían introducir algo a su personaje, los guionistas escuchaban.

Esto hizo que guionistas y actores funcionasen como un tándem, algo que a día de hoy aún es inusual en el rodaje de la mayoría de las series que vemos.

El resultado de este tándem es la creación de personajes tanto principales como secundarios completamente memorables, con un desarrollo tan cuidado que incluso esos que parece que pasarán desapercibidos acaban destacando en algún momento.

Los personajes

No se puede hablar de The Office sin mencionar a los personajes que la forman.

Aunque Michael Scott (Steve Carell) pueda ser uno de esos personajes tóxicos, necesitamos poco tiempo para entender que todas las cosas malas o políticamente incorrectas que hace no las hace por maldad si no por mera incomprensión del mundo que le rodea. Es un poco imbécil, sí. Pero un imbécil que quieres tener cerca porque quiere sin reservas y sueña sin límites, porque no baja sus expectativas aunque el tiempo apremie y porque, por qué no decirlo, si cada jefe fuese un poquito más como él la vida sería más llevadera.

Dwight Schrute (Rainn Wilson); asistente al jefe regional, dueño de una granja de remolachas, sheriff voluntario, preparacionista, posible descendiente de una comunidad Amish, obseso de la jerarquía, creador de Reciclop, eterno postulante a jefe, friki, un poquito nazi y capaz de ponerse en ridículo más de lo esperado. Después de estas premisas es lógico pensar que Dwight es difícil de querer. Falso. Se disfruta de principio a fin.

En medio del caos, Jim Halper (John Krasinsky) y Pam Beasly (Jenna Fisher) son la razón dentro de la sinrazón, nuestros aliados en la oficina, los que reaccionan como cualquiera de nosotros reaccionaria y los que nos traen una historia de amor libre de artificios.

En menor medida disfrutaremos de Angela (Angela Kinsey); loca de los gatos, de la higiene –el gel hidro-alcohólico no es nuevo para ella– y del decoro sin ser ella nada de eso.

También de Kelly Kapoor (Mindy Kaling) y Ryan Howard (B. J. Novak) ambos guionistas y los personajes millenials más superficiales e incapaces que has visto en mucho tiempo.

Conoceremos Andy Bernard (Ed Helms), incapaz de conseguir la aprobación de sus padres, un niño rico con alma de artista, orgulloso estudiante de Cornell, egocéntrico, arrogante, con problemas para manejar su ira y despiadadamente inseguro.

A Kevin Malone (Brian Baumgartner) capaz de partirte en dos de un abrazo y romperte de risa con una sola sonrisa a cámara. A Oscar (Oscar Nunez), Erin (Ellie Kemper), Toby (Paul Lieberstein); al que odiaras porque todos odian, pero amarás porque, en fin, es pelirrojo. Standley (Leslie David Baker), profesional de los crucigramas a la espera de la jubilación. Phyllis (Phyllis Smith), Meredith (Kate Flannery) alcohólica, adicta al sexo y exhibicionista. Creed (Creed Bratton) que… bueno, Creed es Creed.

A este mejunje de criaturas no solo tendríamos que añadir los personajes que van entrando y saliendo y de los que puedes prendarte con la misma facilidad con la que enciendes la tele, si no también todas esas pequeñas apariciones que nos hacen pegar un saltito en el sofá.

Entre otros podremos ver a Idris Elba, Dakota Johnson, Evan Peters, Will Ferrell, Amy Adams, Ken Jeong, Bob Odenkirk, Khaty Bates o incluso Jim Carrey o Ricky Gervais –creador de “The Office (UK)”.

La fuerza de lo ordinario contra el mundo

Tal vez, lo más destacable de The Office y el motivo principal por el que es tan adecuada para ver en estos tiempos de pandemia es que nos habla sobre la vida de un grupo de personas que trabaja de ocho a cinco –como cualquiera de nosotros-, un grupo de personas en ocasiones cansadas de su trabajo, con familia, con inquietudes, con problemas y alegrías. Gente, en definitiva y pese a todo, con una vida normal.

Y en estos tiempos no hay nada más poderoso que la normalidad irrumpiendo en nuestro salón, haciéndonos reír, haciéndonos cómplices y metiéndonos en la cabeza la idea de que cualquiera de nuestras vidas sería digna de mockumentar. Porque aunque normales, todos somos un poquito extraordinarios.

Deja un comentario

× WHATSAPP